En la era del big data, surge la pregunta: ¿por qué debemos seguir prestando atención a las encuestas? ¿Pueden los enormes volúmenes de datos generados por usuarios en redes sociales y motores de búsqueda ofrecer una mejor comprensión y predicción de los comportamientos sociales que los tradicionales sondeos de opinión? La respuesta, al menos por ahora, es que las encuestas siguen siendo una herramienta valiosa.

En una democracia, los sondeos actúan como un espejo retrovisor para los gobernantes. Son un canal de expresión de la opinión pública y facilitan el diálogo entre ciudadanos, autoridades y medios de comunicación. Sin embargo, durante las campañas electorales, las encuestas a menudo se ven como un instrumento para influir en el electorado. Si los resultados son favorables, se difunden ampliamente. Esto puede deberse al efecto del “carro vencedor” (la gente tiende a votar por el ganador), o simplemente porque unas buenas encuestas generan confianza y atraen donantes financieros.

Entre elecciones, las encuestas también desempeñan un papel importante. Sirven para medir el clima social, evaluar la imagen del gobierno y la oposición, y medir la aceptación de las políticas implementadas. Aunque sus resultados no son unívocos y no pueden controlarse completamente, su publicación tiene un impacto en quienes las consumen.

Es común qué políticos, medios de comunicación y otros actores financieros financien estudios de opinión pública para influir en la formación de opiniones que favorezcan sus intereses. Esto es legítimo, siempre y cuando los resultados no se manipulen.

Sin embargo, como ciudadanos, no tenemos control sobre los procedimientos detrás de la realización de las encuestas. Para evaluar su fiabilidad, debemos confiar en la ficha técnica que acompaña su publicación. Esta ficha técnica funciona como una declaración jurada de las empresas consultoras, proporcionando información sobre quién realizó el sondeo, cuántas personas fueron entrevistadas, cómo se seleccionaron y en qué territorio, y otros detalles relevantes. Es nuestra única herramienta para juzgar la calidad de los resultados.

Elecciones Mexicanas II. Avances e Intención de Voto

AUTOR

Doctrina Qualitas

CATEGORÍA

Blog

FECHA DE PUBLICACIÓN

22 de febrero de 2024

TIEMPO DE LECTURA

3 minutos

Tomando como referencia las últimas encuestas de El Financiero (Bloomberg) y El País (Enkoll), dos casas encuestadoras con enlace internacional, los porcentajes actuales de votación nacional para la Presidencia de la República se ubicarían en los siguientes rangos al repartir al segmento de indecisos con criterio político.

Cuarta Transformación: 49 %.

Fuerza y Corazón por México: 48 %.

Movimiento Ciudadano: 3 %.

Al aplicar la teoría comentada en la entrega anterior de los Switcher S2 y el análisis del comportamiento de los electores “indecisos” nos proyecta el siguiente resultado futuro conforme avanzan las campañas:

Xóchitl Gálvez Ruiz.

Fuerza y Corazón por México 53 %.

Votacion Máxima 56.5 %.

Votación Mínima 49.5 %.

Claudia Sheimbaun Pardo.

Cuarta Transformación: 44 %.

Votación Máxima 47.5%.

Votación Mínima 40.5 %.

Jorge Alvarez Maynez.

Movimiento Ciudadano: 3 %.

Votación Máxima: 6.5 %.

Votación Mínima: 3 %.

Lo anterior derivado del estudio de la Psicología Social sobre el comportamiento humano en relación con los procesos electorales, en los cuales el elector tiende a “falsear” las respuestas a las casas encuestadoras por razones de seguridad personal y familiar.

Por otra parte, la abanderada de la Coalición Fuerza y Corazón por México, empieza a ser conocida por un mayor número de ciudadanos y logró concluir una exitosa gira en los Estados Unidos de Norteamérica, país en el que el padrón electoral de los Consulados Mexicanos alcanzó la histórica cifra de cien mil ciudadanos interesados en emitir su sufragio, en tanto que la abanderada de la Cuarta Transformación ya está llegando a su techo electoral que se ubica entre el 40 y el 45 por ciento de la votación efectiva.

Este escenario futuro se cristalizaría en el supuesto de una participación ciudadana superior al 60 por ciento del padrón electoral, lo cual es altamente probable por el interés que ha despertado el debate nacional sobre los proyectos de nación que han sido expuestos y explicados en la última semana.

Todo lo anterior queda validado con las últimas proyecciones electorales de los estados de Jalisco, Puebla, Estado de México, Ciudad de México y Veracruz, ya que son los de mayor peso electoral del país.

En este último estado, el abanderado del polo electoral opositor, José Francisco Yunes Zorrilla mantiene la delantera en la intención de voto.

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